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Piel con acné, ¿qué hago?

Hoy os hablamos de un problema que la mayoría de los presentes hemos sufrido en alguna etapa de nuestra vida y que, junto a la posibilidad de  producir molestias, ocasiona una evidente repercusión a la imagen física de las personas que la padecen. Hablamos del molesto acné.

El acné es una enfermedad que afecta a los folículos pilo-sebáceos, comúnmente llamados poros, en los que se produce una alteración de su funcionamiento. Aunque hablamos de un problema que suele observarse frecuentemente en adolescentes e individuos jóvenes, en ocasiones, también puede presentarse en recién nacidos y adultos.

¿En qué consiste? Los poros están conectados a través de unos tubos llamados folículos con las glándulas sebáceas que se encuentran bajo la piel y que producen una sustancia grasienta llamada sebo. Cuando el sebo sube por los folículos hacia los poros, arrastra consigo las células muertas para que sean expulsadas hacia el exterior. Cuando un folículo se tapona, las bacterias que hay en el sebo o las células muertas crean una infección, y entonces se forma el temido grano. Dependiendo del tamaño, la infección y la profundidad a las que se formen, puede quedarse en una espinilla de punto blanco o negro, que se encuentran en la superficie o justo bajo la superficie de la piel, o convertirse en un nódulo o quiste, que se encuentran dentro de la piel y que, en ocasiones, pueden requerir algún tipo de intervención quirúrgica.

Y, ¿cuáles son las causas?

  • Las causas primarias del acné son biológicas. Si se heredan los genes del acné, como en el 90% de los desafortunados casos, nada puede hacer que desaparezcan dichos genes. También la tendencia a desarrollar cicatrices es hereditaria. Ciertas personas desarrollan cicatrices visibles incluso con lesiones pequeñas, a pesar de los cuidados adecuados.
  • Con la alimentación, sí podemos hacer algo.  Aconsejamos la limitación de productos lácteos ya que, aunque los médicos no saben exactamente por qué,  las hipótesis actuales indican que una de las causas del acné podrían ser las hormonas presentes en la leche. También debemos reducir el consumo los alimentos con alto índice glucémico (los que causan un pico de insulina) ya que se ha observado que pueden empeorar el acné. Por último, os recomendamos la reducción de las grasas saturadas en vuestra dieta, no por el falso mito que dice que la grasa alimentaria se traduce en más grasa en tus poros, sino porque las grasas saturadas pueden estimular las microinflamaciones en todos los órganos del cuerpo, incluida la piel, algo que afecta al acné y sus cicatrices.
  • Las hormonas son las responsables de muchos procesos vitales para nuestro cuerpo, entre ellos, regulan la actividad de las glándulas sebáceas, la producción de sebo y la respuesta inmune a las bacterias que causan el acné. Por este motivo, etapas como la adolescencia y el embarazo están relacionadas con más probabilidades de padecer acné, y los anticonceptivos hormonales se utilizan a veces como tratamiento antiacné.  Un apunte más en este punto, hay que prestar atención, especialmente las mujeres, a las hormonas que se consumen.
  • Un aumento de los niveles de estrés puede favorecer la aparición de acné y/o el agravamiento del ya existente.
  • El acné, y en especial el acné inflamatorio, está relacionado con la presencia de una bacteria, llamada Propionibacterium acnes (P. acnes) que habita dentro de los poros y folículos de la piel y genera moléculas que desencadenan la respuesta inmunológica que tiene como resultado las rojeces e hinchazones típicas del acné. Por este motivo, a veces se prescriben antibióticos como parte del tratamiento contra el acné. Sin embargo, muchas variedades de P. acnes han desarrollado resistencia a los antibióticos de uso habitual, lo cual dificulta su tratamiento.

Y una vez que ya sabemos cuales son las causas principales por las que se desarrolla el acné, ¿que debo hacer cuando ya me ha salido el molesto grano? Para empezar, ¡no te toques! Sabemos que es difícil resistir la tentación de explotarse una espinilla, pero intenta hacerlo. La piel se curará más rápido si dejas que lo haga sola que si la tocas y abres los granos por tu cuenta.

Por otro lado, si el acné te supone un problema severo, acude a un dermatólogo para que te recomiende un tratamiento tópico u oral. Si hablamos de brotes esporádicos, podemos ayudarte con algunos consejos:

  • Lávate la cara con agua tibia un par de veces al día, y especialmente después de sudar. Hazlo con delicadeza: utiliza jabones suaves y evita utilizar toallitas o esponjas, es mejor usar las yemas de tus dedos. Ten cuidado también al secarte: no te frotes con la toalla, mejor date toques suaves y presiona con cuidado.
  • Mantén la piel bien hidratada con productos no comedogénicos.
  • Usa la menor cantidad posible de maquillaje y solamente productos que no obstruyan los poros puede ayudar a prevenir los brotes de acné.
  • Nunca te acuestes sin haberte desmaquillado bien, especialmente si te has puesto un cosmético demasiado graso.
  • Evita la exposición directa al sol ya que tiene rayos UVA que son muy agresivos con la piel, algo que se añade a la agresión que ya supone el acné.

TRATAMIENTO RECOMENDADO

Existen varios aceites no comedogénicos que pueden ser usados como vehículo para que los aceites esenciales anti acné como el árbol del té o la menta penetren en la piel limpiándola. También puedes usar tu crema hidratante como vehículo de estos aceites esenciales.

¿Por qué aceite esencial de menta?

Se usa muy a menudo para calmar el dolor. Su composición da una acción anestésica local por sensación de frío”.  Además, el mentol tiene una acción bactericida y destructiva a nivel de ADN de microorganismos. Perturbará y alterará la estructura de la bacteria que conduce a su destrucción.

Por otra parte, es antiinflamatorio y suprimirá la producción de mediadores implicados en el proceso de la inflamación.

¿Por qué aceite esencial de árbol de té

Su composición en Terpinèn-4-OL le da una acción bactericida específica sobre acnés Propionibacterium. Además, este ingrediente activo tiene una actividad inmunoestimulante, por lo que estimulará la actividad de los glóbulos blancos que aumentarán la producción de inmunoglobulinas de tipo anticuerpo lo que fortalecerá la defensa celular del organismo.

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