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Toxicidad en desodorantes y antitranspirantes ¿Qué decides?

El movimiento healthy ha provocado que el gesto de girar un producto de cosmética y leer sus ingredientes sea hoy más habitual que nunca. Pero, ¿sabemos realmente qué significa lo que leemos?

Uno de los productos de higiene que más cuestionados están son los desodorantes o antitranspirantes. ¿Son realmente cancerígenos? Tras esta cuestión, surgen preguntas sobre los parabenos y las sales de aluminio, pero ¿qué son? En este post queremos aclarar algunos términos e informaciones que han surgido al respecto.

Aunque hoy no profundizaremos en ellos, lo primero que queremos destacar es que los parabenos y el aluminio no son los únicos ingredientes tóxicos que encontramos en los productos de belleza. Los Ftalatos, Triclosán, Fragancias, PEGs, etc. también son protagonistas de numerosos estudios por ser perjudiciales para la salud y se recomienda no abusar de productos que los contengan. 

Y con esta aclaración, nos centramos en los famosos parabenos y las sales de aluminio.

Los Parabenos son conservantes químicos de alto espectro muy utilizados en la cosmética convencional por su bajo coste y por ser muy estables. Al mismo tiempo, tanto la OCU como la prestigiosa Enviromental Working Group, señalaron los parabenos como disruptores endocrinos y, por tanto, los califica como tóxicos. Los disruptores endocrinos son sustancias que imitan el comportamiento de las hormonas femeninas interfiriendo en la vida y crecimiento de los tumores, por lo que la sociedad científica recomienda que el uso de estos determinados ingredientes no se realice de forma generalizada.  ¿Cómo detectarlos? Sólo tenemos que fijarnos en su terminación en -paraben, como el Propylparaben, Methylparaben, etc.

Por su parte, las sales de aluminio y sus derivados son compuestos de aluminio que se incluyen en los desodorantes para tapar las glándulas sudoríparas, reduciendo así la cantidad de sudor que segregan. Con esto, no se reduce la cantidad que el cuerpo produce, sólo la cantidad que segrega a través de sus folículos.

¿Cómo afecta el aluminio de los desodorantes a nuestra salud? Los estudios realizados al respecto han determinado que pueden aumentar la inestabilidad en los genes del tejido mamario y ésta podría estar relacionada con los cambios que promueven el crecimiento de tumores. Con ello, y aunque cueste creerlo, no debemos considerar al aluminio nuestro enemigo nº1 porque es un elemento ampliamente distribuido en la naturaleza y que forma parte de nuestra dieta en frutas y verduras, incluso el agua contiene trazas que no produce ningún efecto dañino en nuestra salud según la Organización Mundial de la Salud.

Entonces, ¿concluimos que los parabenos y el aluminio son sustancias cancerígenas? No hay que ser alarmista porque la propia sociedad científica está dividida. ¿Qué sabemos?

-Debemos aclarar que no estamos ante un debate actual fruto de una moda; de hecho, uno de los primeros estudios fue realizado por la doctora Philippa Darbre entre 1930 y 1940. En este estudio se demostró que el 30% de los cánceres de pecho se generaban en la zona de las axilas. Hoy ya es más del 60%.

-Además, también sabemos que estamos ante un debate que no deja de estudiarse. En 2002 se publicó un artículo del Instituto Nacional del Cáncer titulado “Antitranspirantes o desodorantes y el cáncer de seno” que no mostró un riesgo mayor de cáncer de pecho entre mujeres que usaban antitranspirantes o desodorantes. Un año después, en 2003, el mismo Instituto reportó los resultados de 437 supervivientes de cáncer de mama que usaba desodorantes y se afeitaban las axilas donde se pudo observar que las que llevaban haciendo esta acción de belleza durante más tiempo habían sido diagnosticadas de cáncer de mama a una edad más temprana que las que no. Sin embargo, esto no demuestra que fueran los causantes del cáncer.

– En 2004 en un estudio realizado por la Doctora Aliza y publicado en la revista Vida y Salud, se analizaron 20 muestras de tejidos cancerosos de la zona del seno y se encontraron parabenos en 18 de los 20.

-Por último, un estudio del Consejo de Consumidores Danés THINK Chemical demostró que 3 de cada 5 desodorantes, de entre los 115 analizados, contenían sustancias alérgicas o contaminantes hormonales, incluso una sustancia prohibida en Europa. La buena noticia es que 1 de cada 5 desodorantes estaban libres de tóxicos. ¡No todo iba a ser malo!

Sabiendo toda esta información, es incuestionable que estamos ante dos ingredientes tóxicos que nuestro cuerpo no es capaz de eliminar y se almacena en nuestro organismo. A partir de aquí es una decisión personal el continuar utilizando productos con este tipo de ingredientes o elegir otras alternativas igual de efectivas, pero 100% saludables, naturales y libres de tóxicos.

 

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